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Por qué Creo que una Vida Tranquila Glorifica a Dios

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En un mundo tan ajetreado, pudiera sonar un tanto extraño que una vida tranquila glorifica a Dios.

Todos queremos abarcar tantas responsabilidades como nos sea posible, y en realidad es loable que tengamos este sentido de responsabilidad ante la vida. Dios nos libre de querer tener vidas sin responsabilidades ni exigencias.

Sin embargo, hoy quiero compartir tres razones por las que creo que una vida sencilla y tranquila glorifica a Dios.

1- La Biblia recomienda una vida tranquila

El salmo 128:1-4 recomienda una vida muy simple como una vida que es bendecida por Dios:

Bienaventurado todo aquel que teme al Señor,
Que anda en Sus caminos.
Cuando comas del trabajo de tus manos,
Dichoso serás y te irá bien.
Tu mujer será como fecunda vid
En el interior de tu casa;
Tus hijos como plantas de olivo
Alrededor de tu mesa.
Así será bendecido el hombre
Que teme al Señor.

Una vida bendecida no es necesariamente una vida en la que se abarca mucho. No somos llamados a servir en diez ministerios ni a vivir siempre ajetreados. Una vida tranquila es una vida que se vive con al menos tres cosas básicas: Dios, trabajo y familia.

En otras palabras, si tienes temor al Señor, trabajas diligentemente, y amas a tu familia, tienes una vida envidiable, una vida que glorifica a Dios.

2- Una vida tranquila nos pone en el lugar correcto

Si tienes una vida en la que intentas abarcar tantas responsabilidades como te sea posible, pronto descubrirás que te es imposible vivir a la altura de tantas responsabilidades.

No puedes hacer cien cosas bien. Es mejor que aprendas a hacer una cosa bien en lugar de cien cosas mal.

Necesitamos comenzar a despojarnos del mito de la productividad multitareas. No estamos diseñados para hacer muchas cosas al mismo tiempo.

Somos seres limitados. No podemos hacerlo todo. Y tampoco debemos hacerlo todo.

No debes servir en todos los ministerios de tu iglesia. Hay otros que pueden hacer cada cosa mejor que tú.

Creo que estas palabras de Jetro a Moisés nos quedan como anillo al dedo a muchos:

«No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti. No puedes hacerlo tú solo.» (Éxodo 18:17-18)

No puedes hacerlo todo. Acepta que no puedes siempre tener el control. Administra bien tus fuerzas, quita todo lo que no añade valor o lo que te fatiga, y descansa en Cristo más que en tu productividad.

3- Una vida tranquila nos permite cultivar nuestra relación con el Señor

Si nuestras vidas están marcadas por el activismo desmedido sin devoción con el Señor, pronto nos encontraremos fatigados y descubriremos que hemos perdido nuestro tiempo.

Eso le pasó a Marta. Ella estaba muy ocupada con tantas cosas, pero María escogió posar a los pies del maestro. ¿Significa esto que María no sirvió al Señor? Claramente no.

¿Significa que debes dejar de estudiar teología, evangelizar, servir? Tampoco.

¿Significa que debes idolatrar la comodidad y la tranquilidad y descuidar el trabajo y el servicio al Señor? Menos.

Más bien, significa que si intentas abarcar muchas cosas por el simple hecho de ser productivo, probablemente pierdas lo esencial: la devoción a tu Señor.

Y en ese sentido, creo que una vida tranquila glorifica a Dios mucho más que una vida muy ocupada sin devoción.

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