Verdades Esenciales Sobre: La Seguridad de Nuestra Salvación

Filipenses 1:6: Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Cuando Dios comienza su obra de salvación en una persona, Él termina y perfecciona esa obra. Este versículo muchas veces es mal interpretado y se usa para un propósito que Dios no lo inspiró (sanidad, de liberación de algún problema, etc.). Pero en realidad, trata de la obra de salvación que el Señor soberanamente ha empezado en nosotros. Al decir que la perfeccionará, el apóstol Pablo afirma que no estaremos solos en el proceso, sino que él nos preserva hasta la venida de Jesucristo. Hoy aprenderemos o recordaremos tres verdades esenciales sobre la seguridad de nuestra salvación.

1- Los creyentes están seguros en Cristo para siempre

Juan 5:24:  De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Romanos 8:1:  Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Judas 1:24-25:  Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Romanos 8:30:  Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Al venir a Cristo, podemos estar seguros que nuestra salvación es para siempre. Todo lo que estaba en contra de nosotros, Cristo lo anuló con su muerte en la Cruz. La perseverancia de los santos no se debe a nuestra propia perseverancia, sino a que Dios en su soberana gracia ha decidido guardarnos hasta el día final. Es por eso que Judas dice que el hecho de que seamos guardados por el poder de Dios sin caída debería despertar en nosotros adoración al Señor.

Romanos 8:30 muestra parte del orden de la salvación, con el cual se demuestra que todo en la salvación, desde el principio hasta el final, es una obra de Dios en favor de los pecadores. Respecto a la seguridad de la salvación, el pastor John MacArthur escribe lo siguiente en su Biblia de estudio:

«En realidad, no estamos aún glorificados, pero es algo tan seguro que Dios puede emplear el tiempo pasado al describirlo. ¡Estamos tan seguros de nuestro estado glorificado como si ya lo hubiésemos recibido! Este es uno de los pasajes más enérgicos del NT acerca de la seguridad eterna del creyente. Por cada millón de personas que son conocidos de antemano y predestinados por Dios, cada uno de este millón serán llamados, justificados y glorificados. ¡Ni uno faltará!»

Nuestra perseverancia siempre dependerá de la gracia de Dios, y eso nos da seguridad. Nosotros somos seres cambiantes, pero Dios es un Dios inmutable y su gracia está revestida con ese mismo atributo. Su gracia para con los pecadores redimidos es eterna, y esa verdad nos sostiene.

2- La seguridad de la salvación produce regocijo en los creyentes

Romanos 5:1-2: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Dios nos declaró justos cuando creímos en Jesús. La justicia perfecta del hijo de Dios fue contada a nuestro favor, mientras que nuestros pecados horrendos fueron cargados a su cuenta y pagados en la cruz. Ahora podemos gozarnos en la esperanza de que la gloria final es nuestra, en virtud de la obra reconciliadora que Jesús ha llevado a cabo en la cruz a nuestro favor.Los creyentes se regocijan porque saben que solamente en Dios pueden tener seguridad de que en Cristo hay perdón, salvación, reconciliación, y vida eterna. Esto es motivo suficiente para vivir agradecidos con el Padre porque, por nuestros propios méritos, no lo podríamos alcanzar.

Algo que nos llena de gozo es saber que la gracia de Dios no es circunstancial. No responde a nuestro comportamiento negativo o positivo, sino que es una gracia en la cual estamos firmes, sin movernos. La gracia de Dios es el fundamento de nuestra seguridad eterna.La resurrección es una garantía de que la muerte de Jesús en la cruz no fue en vano, sino la confirmación de nuestra salvación.

William MacDonald: «Esto significa que miramos gozosos adelante a la ocasión en que no sólo contemplaremos el esplendor de Dios, sino que nosotros mismos seremos manifestados en gloria. No podemos comprender el pleno significado de esta esperanza aquí en la tierra, ni podremos jamás terminar de maravillarnos de ella por toda la eternidad.»

3- No debemos usar nuestra libertad como excusa para pecar

Gálatas 5:13: Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

Romanos 6:15: ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Romanos 6:22: Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Ahora que tenemos salvación en Cristo y libertad de la esclavitud del pecado, no debemos asumir que somos libres para hacer lo que nuestros impulsos pecaminosos dicten.No son lo mismo la libertad de la esclavitud del pecado y el libertinaje. De hecho, Pablo nos llama a practicar nuestra libertad siendo siervos de Dios; si pudiéramos usar nuestros cuerpos para hacer todo lo que queramos, entonces no sería libertad, sino libertinaje.Pocos lo expresan tan claramente como el comentarista bíblico William MacDonald:

«Los que tienen miedo a la gracia insisten en que da licencia para pecar. Pablo confronta este error de manera frontal haciendo la pregunta, y luego negándolo de manera tajante. Estamos libres de la ley, pero no sin ley. La gracia significa libertad para servir al Señor, no para pecar contra Él.»

Y por supuesto, siempre son bienvenidas las notas explicativas de la Biblia de Estudio del pastor John MacArthur:

«El apóstol recuerda a sus lectores la esclavitud al pecado que experimentaron en el pasado y su nueva servidumbre a la justicia. Quiere que vivan en sumisión a su nuevo amo, el Señor Jesucristo, y que no se enreden otra vez con los pecados que caracterizaron su vida vieja, pecados que ya no tienen por qué dominar la vida de cada uno de ellos.»

Los creyentes pueden estar seguros de su salvación, ya que la base de esta es la gracia en Cristo Jesús. Debemos pedir al Señor que nos ayude a gozarnos en la salvación y no usar la libertad que tenemos en Cristo como excusa para pecar. Podemos descansar confiados en que el Señor completará fielmente su obra salvadora en nosotros hasta el día en que Jesucristo regrese.

Ayúdame a difundir