Verdades Esenciales Sobre: La Salvación

La serie Verdades Esenciales está compuesta por algunos artículos sobre temas doctrinales básicos. A la vez que son una articulación sencilla de la fe cristiana, me permiten dar a conocer aquellas cosas que sostengo como verdades eternas y que moldean mi fe. Advertencia: No esperes nada nuevo si eres creyente. 🙂


La doctrina bíblica de la salvación contrasta mucho con otros entendimientos que las personas tienen, incluso dentro de círculos que se llaman cristianos. Algunos individuos y organizaciones creen que la salvación se obtiene por tener un buen récord de comportamiento delante de Dios. Otras personas e iglesias afirman que la salvación es por pura gracia, pero que no necesariamente debe producir un cambio en el individuo. Hay incluso quienes afirman que la salvación se recibe por gracia, pero se mantiene por obras.

Es esta confusión la que hace sumamente importante que comprendamos la salvación bíblicamente. Por eso hoy abordaremos cuatro verdades esenciales sobre la salvación.

1- Todos necesitamos salvación

Romanos 3:23: por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios

1 Juan 1:8: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.

Romanos 3:10-11: Como está escrito: «No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.

Las Escrituras son muy claras respecto a la condición espiritual de los seres humanos. Afirman que todos los seres humanos son pecadores rebeldes contra Dios. Por tanto, lo único que los seres humanos merecen recibir es la ira de Dios, pues están separados de la gloria y la comunión con Dios a causa del pecado.

El apóstol Juan afirma que la negación del pecado solo nos hace mentirosos delante de Dios. En realidad, estamos bajo la esclavitud y condenación del pecado desde el momento en que nacemos. Por tanto, es preciso afirmar con el apóstol Pablo que en toda la historia, desde Adán y Eva, no ha existido ni siquiera una persona que cumpla con el estándar de justicia que exige la Ley del Señor. Todos necesitamos ser salvados de la ira de Dios a causa de nuestros pecados.

2- La salvación es sólo por gracia

Efesios 2:4-5: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Efesios 2:8-9: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Romanos 3:24: Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús

Romanos 11:6: Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia. Y si es por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no sería obra.

La salvación es por gracia, y no puede ser de otra manera. Siendo perfecto, Dios requiere méritos perfectos, lo cual es imposible para nosotros a causa de nuestro propio pecado. Esto nos pone en una desesperada necesidad de gracia.

“La salvación es para la gloria de Dios porque despliega su misericordia y amor sin límites hacia aquellos que están muertos en sentido espiritual a causa de su pecaminosidad.”

John MacArthur

En esta salvación es gratuita. El pecador no puede pagarle a Dios. No puede impresionar a Dios con sus buenas obras. Es Dios quien despliega su amor incomparable y nos impresiona con las riquezas de su gracia. De acuerdo al apóstol Pablo, la salvación no depende de nosotros, sino que es un regalo inmerecido de Dios hacia el pecador; por esa gracia inmerecida es que los pecadores son declarados justos por el Padre mediante Jesucristo.

“Estos dos principios -la gracia y las obras- son mutuamente excluyentes. Un don no se puede ganar. Lo que es gratis no se puede comprar. Lo que es inmerecido no puede merecerse.”

William MacDonald

3- La salvación es sólo por fe en Cristo

Juan 1:12: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Efesios 2:8: Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Romanos 1:16: Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

Hechos 16:31: Ellos dijeron: –Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.

La única manera en que los seres humanos pueden ser declarados justos delante de Dios es que crean en Jesucristo, que tengan fe en él. Creer en Jesucristo o tener fe en él significa descansar totalmente en su obra en la cruz y no confiar en nuestras obras. Pablo dice que el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.

Esta fe salvadora es un regalo que Dios nos otorga por su gracia. En realidad, ni siquiera la propia fe que ejercemos es una obra nuestra, sino un regalo de Dios. Por tanto, la única manera de salvación es descansar y confiar plenamente en la obra que Jesús hizo en la cruz. Son sus méritos los que nos dan el derecho de acercarnos a la presencia de Dios sin temor de ser fulminados en el instante. Si dependiera de los seres humanos y de sus obras, nunca nadie sería salvo.

4- La verdadera salvación produce buenas obras

Romanos 6:1-2: ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

Efesios 2:9-10: No por obras, para que nadie se gloríe, pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.

A veces podemos confundir los términos cuando hablamos de salvación por gracia y por fe. Podemos llegar a creer que nuestras buenas obras no tienen ninguna importancia. Sin embargo, como vemos en Romanos, Pablo llama a los creyentes a no continuar en el pecado una vez que hemos experimentado la salvación. En otras palabras, nadie que sea verdaderamente salvo tendrá una actitud amigable hacia el pecado con la excusa de que la gracia de Dios no lo dejará caer.

Como Pablo escribe en Efesios, la salvación no se puede alcanzar mediante buenas obras, sino que es por gracia. Por otro lado, solo un versículo adelante, él mismo escribe que la salvación de los creyentes es «para buenas obras».

2 Corintios también enseña que los creyentes andan en buenas obras, no para alcanzar la salvación, sino como producto de haber nacido de nuevo. Las cosas viejas (el pecado) han pasado, no deben tener lugar más en nuestras vidas; al menos, no debemos pecar deliberadamente. Cuando Pablo escribe que todas las cosas son hechas nuevas para aquellos que han nacido de nuevo, significa que ahora obedecemos con un nuevo corazón. Este nuevo corazón no busca agradar a Dios para conseguir la salvación, sino que busca agradar a Dios en respuesta a su gracia salvadora.

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