Verdades Esenciales Sobre: El Ser Humano

La serie Verdades Esenciales está compuesta por algunos artículos sobre temas doctrinales básicos. A la vez que son una articulación sencilla de la fe cristiana, me permiten dar a conocer aquellas cosas que sostengo como verdades eternas y que moldean mi fe. Advertencia: No esperes nada nuevo si eres creyente. 🙂


El ser humano no es producto de la casualidad, como muchos afirman en la actualidad; fue creado por Dios. El salmista le pregunta a Dios «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?» (Sal. 8:4). Pensando en esto, hoy conoceremos o recordaremos tres verdades esenciales sobre el ser humano a la luz de las Escrituras.

1- El Ser Humano fue creado para la gloria de Dios

La primera verdad que quiero considerar a la luz de la Biblia es que el hombre fue creado por Dios y para su gloria:

Génesis 2:7: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Apocalipsis 4:11: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

El ser humano fue creado por Dios a su imagen. El propósito de esto era que el hombre reflejara el gobierno de Dios sobre toda la creación en justicia y santidad. El hombre tenía una posición privilegiada y a la vez una gran responsabilidad en la creación. La imagen de Dios solo habita en el hombre. No hay un solo animal, planta, o cualquier otro ser vivo que tenga la imagen de Dios impresa en su ser.

La humanidad debía originalmente conducirse rectamente delante de Dios como portadores de su imagen y glorificarle en todas sus labores. Como lo escribe Juan, el hecho de que Dios sea el Creador de todo lo que existe, incluyendo al hombre, le da el derecho de recibir toda la gloria y adoración de los seres humanos.

2- El Ser Humano cayó en desobediencia

Lo segundo que debemos considerar para comprender bíblicamente al ser humano es que este cayó en desobediencia al hacer lo que le fue estrictamente prohibido por el Creador de todas las cosas:

Génesis 2:16-17: Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 3:6: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Romanos 5:12: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Romanos 3:23: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios

Cuando el ser humano fue creado, recibió indicaciones claras que debía obedecer. Como Creador, el Señor tiene derecho de mandar que el hombre viva en Sus términos. Por eso, el Señor impuso una ley que el hombre debía cumplir. Si obedecía, viviría eternamente en perfección; si desobedecía, Dios le prometió que moriría.

El Dr. John MacArthur explica claramente la idea de morir:

«Morir conlleva la idea básica de separación. Puede denotar separación espiritual, tanto física como eterna. En el momento de su pecado, Adán y Eva murieron espiritualmente, pero debido a que Dios tuvo misericordia de ellos no murieron físicamente hasta un tiempo después.»

Lastimosamente, la Biblia da testimonio de que Adán y Eva no quisieron vivir en los términos del creador, sino en sus propios términos. Comer del árbol del conocimiento del bien y del mal era equivalente a decirle al Señor: «Ahora queremos definir el bien y el mal por nosotros mismos; ya no queremos que tú nos digas lo que podemos y no podemos hacer.» Por supuesto, este pecado de Adán y Eva no solamente les afectó a ellos dos, sino a toda la humanidad. No hay que olvidar que ellos eran los representantes de toda la raza humana delante de Dios. De su obediencia dependía el curso de la raza humana.

Explicando las grandes diferencias entre Adán y Cristo, el apóstol Pablo dice que nuestro primer representante ante Dios falló, y ese error fue contado en nuestra contra. El pecado de Adán trajo muerte tanto a él como a nosotros. Nuevamente, el Dr. MacArthur explica claramente cómo es que el pecado de Adán y Eva se transmitió a todos los hombres:

«Adán transmitió a todos sus descendientes la naturaleza pecaminosa inherente que llegó a poseer a causa de su primer acto de desobediencia… Por lo tanto, los seres humanos no son pecadores porque pequen, sino que pecan porque son pecadores.»

3- El ser humano es incapaz de solucionar su condición pecaminosa

Si el pecado ha impregnado la naturaleza misma del ser humano, se sigue entonces que el hombre está totalmente depravado. Pero no te asustes. Cuando afirmamos que el hombre está totalmente depravado no estamos diciendo que es todo lo malo que pudiera ser. No todos los hombres son asesinos seriales, por ejemplo. Sin embargo, sus afectos, sus emociones, su intelecto, sus acciones, y todo lo que hay en el hombre es contrario a Dios, incluso sus mejores obras. Aquí hay algunos versículos que prueban esto rotundamente:

Salmos 14:1-3: Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Jeremías 17:9: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Romanos 3:10-12: Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

El punto del Salmo 14 es que el hombre es depravado por naturaleza. Podemos imaginar a Dios viendo sobre el mundo para ver si hay alguno que obedezca su Palabra, y encontrando sólo rebeldía contra él. Según el profeta Jeremías, el corazón del hombre es perverso, es por esto que el hombre es dado al mal; sólo busca su propia satisfacción y no la gloria de Dios. El hombre, después del pecado de Adán y Eva, es una criatura rebelde, incapaz de cambiar la condición de su corazón.

Como puedes apreciar, la condición natural del hombre, de acuerdo a las Escrituras, es una de depravación total. Esto no significa que el hombre es tan malo como puede ser, sino que todo su ser ha sido infectado con el pecado. Por tanto, está muerto y es incapaz de obedecer a Dios y alcanzar la salvación por sí mismo.

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