Trabajando para Dios

El trabajo que tienes puede glorificar a Dios. No importa si debes pasar muchas horas frente a una computadora, si tienes que vender algo, o si tienes que trabajar en el campo para obtener el fruto de la tierra. Ya seas un contador, un cocinero, un músico, un agricultor, un fotógrafo, o un doctor, en todo lo que haces puedes adorar a Dios trabajando diligentemente. No adoras a Dios solamente cuando estás en una actividad de la iglesia. Puedes adorar a Dios siendo una buena ama de casa o una mujer de negocios.

A veces podemos confundir el activismo religioso con una vida que honra a Dios. Creemos que las personas que están más involucradas en la vida de los demás y en las grandes actividades de la iglesia son las personas con más madurez espiritual. Pero eso no necesariamente es cierto. Incluso, a veces creemos que las personas que más glorifican a Dios son las que tienen un ministerio público. Pero eso tampoco es necesariamente cierto. De hecho, el apóstol Pablo anima a los Tesalonicenses a convertir en una de sus aspiraciones de vida el vivir tranquilamente:

1 Tesalonicenses 4:11-12: Tengan por aspiración vivir en tranquilidad, ocuparse en sus propios asuntos y trabajar con sus propias manos, como les hemos mandado; a fin de que se conduzcan honestamente para con los de afuera y que no tengan necesidad de nada.

Vivir tranquilamente, o quizá ser personas sin la menor notoriedad, es una aspiración difícil de aceptar en un mundo que se promueve a sí mismo. Todos queremos ser reconocidos y notables, y pocos quieren vivir tranquilamente. Pero Pablo recomienda la aspiración de una vida tranquila como algo bueno que deberíamos perseguir. Algunas traducciones dan más fuerza a esto diciendo que deberíamos «tener por ambición el llevar una vida tranquila».

Es muy probable que algunos creyentes en Tesalónica querían vivir siempre en actividad y metiéndose en la vida de los demás. Otros no querían trabajar ni emprender; querían siempre recibir todo en las manos, quizá con la excusa de ocuparse de las cosas espirituales. Pero el apóstol Pablo condena esta actitud y dice que cuando nosotros no somos personas esforzadas, estamos deshonrando al Señor frente al mundo.

Considero que no hay mejores palabras que las del Comentario Bíblico Beacon:

Si no podemos ser santos en nuestro trabajo, no vale la pena que hagamos el esfuerzo de ser santos en ningún otro lugar… Tal vez algunos de nosotros anhelemos más tiempo libre a fin de estar libres para hacer trabajos espirituales; y nos digamos que si tuviéramos más tiempo a nuestra disposición, podríamos hacer mayores servicios a Cristo y su causa, que por ahora no está a nuestro alcance hacer. Pero esto es extremadamente dudoso. Si la experiencia nos ha demostrado algo es que no hay nada peor para la mayoría de los seres humanos que el no tener nada que hacer excepto ser religiosos… La vida diaria de trabajo… no nos roba la vida cristiana; en realidad la pone a nuestro alcance.

No usemos lo aburrido de nuestro trabajo como excusa para no honrar a Dios en él. Tampoco usemos la falta del mismo para acomodarnos y no desear hacer algo útil con nuestra vida. Un buen hermano me enseñó una vez que no hay nada que no sea importante para el cristiano. Todo lo que hacemos es de primera importancia, no solo aquello que nuestros hermanos ven que hacemos en el contexto de la congregación.

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