Hoy Soñé a mi Papá

Las Escrituras contienen todo lo que necesitamos para ser salvos y ser santos (2 Ti. 3:15-17). Ciertamente, en la Biblia los sueños tienen un papel importante en la revelación de Dios, pero luego de que el canon bíblico fue completado, creo que el Señor ya no suele hablarnos por sueños o profecías. Es en la Biblia dónde tenemos la revelación segura. Aclaro esto porque haber soñado a mi papá hoy me parece un evento normal que todos experimentamos, y no necesariamente tiene que ver con algo sobrenatural.

Este fue mi sueño:

Recuerdo estar regresando a casa después de una jornada cansada en algún lugar. Recuerdo esta sensación bonita de volver a casa, sabiendo que mi papá hoy precisamente regresaba de servir al Señor por varios días como siempre lo hacía. Pero para mí, este regreso era normal, como todos los regresos suyos: alegría y tranquilidad, pero sin mayor expresión de asombro. Sin embargo, al llegar a casa y verlo sentado junto a mi mamá, no pude hacer más que echarme a abrazarlo y llorar como un pequeño niño que no puede con la alegría de ver de nuevo a su papá. En realidad, era un niño que no podía con la alegría de ver de nuevo a su papá después de algunos meses. Entre un abrazo muy apretado, un lloro intenso de alegría, y mi voz quebrada, estas palabras salieron de mi boca: «Usted me hace falta, papá; usted me hace mucha falta.»

Desde que mi papá falleció, he estado muy tranquilo. Creo que el Señor ha Sido mi fortaleza cada segundo y en ningún momento he caído en la desesperanza. Nunca me ha faltado gozo. Creo firmemente el llamado del apóstol Pablo a no entristecerme como los que no tienen esperanza (1 Tes. 4:13). Sin embargo, hoy descubrí que, al menos físicamente, mi papá me hace falta, mucha falta.

Si has perdido algún familiar o conoces a alguien que esté pasando por un tiempo de duelo, hace tiempo escribí sobre tres claves para un duelo lleno de gozo que sin duda te servirán.