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De Regreso a la Gracia

Las religiones humanas nos dicen lo que debemos hacer para acercarnos a Dios. El evangelio bíblico nos dice lo que Cristo ya hizo para acercarnos a Dios.
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Las religiones humanas nos dicen lo que debemos hacer para acercarnos a Dios. El evangelio bíblico nos dice lo que Cristo ya hizo para acercarnos a Dios. Las religiones humanas nos dan consejos sobre cómo ser salvos. El evangelio de la gracia nos da buenas noticias sobre cómo Dios nos salva por el sacrificio de su Hijo. Esa es la gran diferencia entre un falso evangelio y el verdadero evangelio que es poder de Dios para salvación.

Una buena pregunta que podemos hacer a cualquier religión o mensaje «salvador» es: ¿En qué ponemos nuestra confianza para acercarnos a Dios? Si es en nuestras buenas obras, hemos olvidado el evangelio, igual que los Gálatas. Durante un tiempo, han estado olvidando el evangelio, habiendo sido justificados por fe, ahora intentan crecer espiritualmente o encontrar seguridad en lo que ellos pueden hacer para agradar a Dios. Y aunque es cierto que los creyentes tenemos la responsabilidad de agradar siempre a Dios, no debemos creer que esas obras nos dan justificación o ganan su favor y aceptación; más bien, necesitamos entender que todo lo bueno que hacemos y somos viene de Dios y es para su gloria (Ef. 2:10; Fil. 2:12-13).

Falso evangelio: Fe + Obediencia = Salvación

En los primeros tres versículos de la carta a los Gálatas, Pablo establece su autoridad. Los falsos maestros cuestionaban su autoridad como apóstol; decían que él no debía predicar un mensaje de aceptación delante de Dios solo por la fe en el sacrificio de Cristo. El esquema de sus mentes era FE EN CRISTO + CUMPLIMIENTO DE LA LEY = APROBACIÓN DE DIOS. No negaban que Jesucristo fuera el Salvador, pero no era un salvador suficiente. Por eso obligaban a los nuevos convertidos a sentirse justificados pero esclavizados.

Por esa razón, Pablo les escribe muy indignado, porque ellos han abandonado el evangelio de la gracia y quieren poner su confianza en las obras de la ley a fin de acercarse a Dios y crecer espiritualmente, lo cual es imposible (Gál. 1:6; 3:1, 3; 5:1). Pensando en esto, me doy cuenta que nosotros muchas veces exhibimos esa misma manera de pensar en nuestra práctica religiosa y nuestra vida cotidiana. Creemos que para ser realmente aceptados por Dios necesitamos cumplir con cosas sumamente duras como el ayuno, la oración, la lectura de la Biblia y el congregarnos. Y digo que son cosas sumamente duras porque así se vuelven para nosotros cuando condicionamos nuestra posición delante de Dios a lo que podemos hacer por él. En lugar de ser privilegios espirituales, se han vuelto cargas para nosotros. Si Pablo nos escribiera una carta, seguramente nos llamaría torpes por dejar de confiar en Cristo y confiar en nuestras «buenas obras».

Verdadero evangelio: Fe = Salvación → Obediencia

Desde el inicio de la carta, Pablo está llamando a los gálatas a regresar al evangelio de la gracia. Por eso les anuncia las buenas nuevas en Gálatas 1:4-5. En estos versículos se nos dan las buenas nuevas de que “Jesucristo se entregó a sí mismo para librarnos de la esclavitud y el poder del pecado.” Él, siendo perfecto e inocente, se entregó a sí mismo y cargó con todos nuestros pecados en la cruz. De esta manera, su justicia nos es dada a nosotros al poner nuestra confianza en él.

Los falsos maestros decían que los gentiles debían seguir la voluntad de Dios expresada en las ordenanzas mosaicas para ser aceptados por Dios, pero Pablo dice que el sacrificio de Cristo para nuestra liberación fue conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Si Dios ha diseñado un plan a través del cual los hombres pueden ser liberados y acercarse a él, ese plan es el evangelio que proclama que a Dios le plació salvar a los pecadores por el sacrificio de su Hijo.

Por eso, porque Dios es quien decidió salvarnos y ejecutó nuestra salvación de manera eficaz, él debe llevarse toda la gloria (Gá. 1:5). La gloria por nuestra salvación y nuestro crecimiento espiritual no será nuestra. El único que merece la gloria por los siglos de los siglos es nuestro gran Dios.

El Dr. Timothy Keller dice que muchos pensamos que el evangelio es solo el ABC del cristianismo, pero en realidad el evangelio es lo que va de la A a la Z. Todo se trata de la obra redentora de Cristo. Nuestros avances espirituales son efectivos cuando emanan de una consciencia impregnada por la gracia de Dios en Cristo. Cuando estamos convencidos de que nuestra fe nos es contada por justicia para salvación, podemos obedecer libremente para santificación, sin temor de que el amor de Dios por nosotros esté condicionado a nuestra perfección o falta de ella.

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