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3 Razones por las que no Deberías Anhelar ser tu Propio Jefe

Hoy en día, todos quieren ser su propio jefe. Pero en este artículo comparto tres razones por las que quizás no deberías anhelarlo.
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Lo acepto. Caí. Qué vergüenza.

Hace años estuve a punto de ser convencido por un amigo de entrar en una de esas redes multi-niveles que nos prometen que podremos conquistar el mundo en cuestión de meses.

Recuerdo ser invitado a algunas reuniones donde todos se daban palmaditas en la espalda, y presentaban videos de personas escalando montañas, surfeando, y disfrutando una vida plena en la playa. Todos estaban camino a la cima. Solo era cuestión de meses… y 200 dólares.

Una de las frases más comunes era «sé tu propio jefe, no seas esclavo de nadie; cumple tus sueños, no los de alguien más». Recuerdo que hasta te hacían sentir mal si dentro de tus metas de vida no estaba la tan anhelada «libertad financiera».

Esta manera de pensar sigue vigente, y está muy arraigada en un buen sector de los jóvenes hoy en día. Si bien es cierto no todos entran en una red de negocios fraudulentos, muchos siguen influencers que promueven estilos de vida espectaculares que nos animan a dejar nuestros empleos por ser nuestro propio jefe.

Quiero aclarar que este no es un artículo para desanimarte a emprender; no estoy en contra del emprendimiento. Lo que quiero advertir es que este optimismo de «ser tu propio jefe» y ver el empleo como algo esclavizador no es tan sano que digamos.

Por eso te comparto tres razones por las que creo que no deberías anhelar ser tu propio jefe:

1- El mundo no funciona de esta manera

Piénsalo. Si todos fuéramos nuestro propio jefe, la generación de riqueza se paralizaría, ya que la sociedad y el mundo no funcionan con todos siendo jefes.

¿Qué si los que recogen tu basura un día dijeran que quieren ser sus propios jefes y dejar de recoger tu basura? ¿Qué si los cajeros del supermercado donde compras tu comida decidieran un día abandonar las cajas? ¿Qué si los agricultores decidieran viajar por el mundo y no cultivar la tierra?

No habría ropa, vegetales frescos, servicios de transporte accesibles, ni fábricas de dispositivos electrónicos. No habría grandes cantidades de vacunas para tratar la salud pública.

El mundo no ha sido diseñado para que todos vivamos sin someternos a nadie. No es cuestión de dignidad, sino de sentido común. No te conviene que todos sean su propio jefe porque eso no da libertad ni plenitud al mundo. Esa manera de pensar esclaviza y nos mete en una ilusión que nunca se hará realidad.

2- Todo trabajo lícito es digno

Otra de las ideas que parece estar detrás de la mentalidad que te dice que deberías ser tu propio jefe es la degradación de algunos tipos de trabajos. Anhelamos trabajos que nos produzcan grandes ganancias y que nos dejen más tiempo libre. ¿Quién no quisiera trabajar dos horas al día y disfrutar el resto del tiempo conociendo lugares hermosos?

Pero la realidad es muy diferente. Hay trabajos que son esenciales para el avance de la sociedad y son dignos aunque sean muy cansados. La pandemia del COVID-19 demostró que los doctores son esenciales para la sociedad. No quiero imaginar qué pasaría en situaciones similares si todos los doctores dijeran que quieren ser sus propios jefes y dejar de servir a los pacientes.

Definitivamente, lo difícil o mal remunerado de un trabajo no es una razón suficiente para despreciarlo. Piensa que aquellos trabajos que quizá desprecies son esenciales incluso para ti.

3- La Biblia te enseña cómo ser empleado

Si la vida estuviera diseñada para que todos buscáramos ser nuestro propio jefe, la Biblia no abordaría la ética del trabajo para los cristianos.

Sin embargo, la Biblia aborda muy claramente la manera en que debemos comportarnos aquellos que tenemos la bendición de tener un empleo y tener jefes sobre nosotros a los cuales rendir cuentas.

Estas palabras del apóstol Pablo a los Colosenses son muy claras:

Siervos, obedezcan en todo a sus amos humanos; no sirviendo solo cuando se les está mirando, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios. Y todo lo que hagan, háganlo de buen ánimo como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. ¡A Cristo el Señor sirven! (Col. 3:22-24 RVA-2015)

La vida cristiana es totalmente incompatible con el deseo ilusorio que muchas veces promueve el mundo de «ser tu propio jefe». Este deseo está arraigado en un entendimiento erróneo de la realidad, pero también está arraigado en un entendimiento erróneo de la vida cristiana, en caso de que seas creyente.

Servir a nuestros jefes es en última instancia servir a Cristo. Por eso debemos trabajar con honradez, sencillez de corazón y temiendo a Dios. Por eso debemos hacer todo con buen ánimo como para el Señor. Más allá del salario que recibimos de nuestros jefes, recibiremos la recompensa de la herencia como buenos empleados cuando el Señor regrese.

¿Qué si tengo deseo genuino de emprender?

Emprende sin temor. Pero hazlo con el objetivo correcto. No pienses que es malo ser empleado, mejor da gracias a Dios porque así ha sido diseñado el mundo. No quieras ser tu propio jefe como un fin egoísta, sino como una manera de honrar a Dios y ayudar a otros que no tienen empleo.

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