Vivir con Menos es Vivir Más

Vivir con menos es vivir más. ¿Es esta una fórmula para alargar la vida? No. Es una fórmula para aprender el contentamiento.

El consumismo excesivo y la publicidad corroen el corazón. ¿Quién no conoce la insatisfacción de unas horas en Instagram? Allí todos muestran su mejor cara, todos presumen su alegría. Allí tus ojos se alimentan y tu corazón se entristece. Allí descubres lo que no tienes y te olvidas de lo que es tuyo.

En un mundo consumista que pone el valor de la vida en las cosas materiales, Jesús te enseña que el valor de la vida va más allá. El valor de la vida no está en lo que tienes, sino en lo que eres. Y no está en lo que eres en ti mismo, sino en lo que eres en él.

«Y les dijo: —Miren, guárdense de toda codicia, porque la vida de uno no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lc. 12:15) «Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.» (1 Ti. 6:8)

Si aprendes a vivir con menos, sin duda vivirás más. Disfrutarás más a los tuyos, disfrutarás más lo que tienes, y aprenderás a ser agradecido y no codiciar lo que no se te ha dado. Menos cosas materiales, más experiencias, más agradecimiento, más regocijo.

Sin duda eres libre de comprar lo que desees, pero las cosas materiales nunca llenarán un espacio inmaterial. Nunca llenarás tu corazón a base de objetos.

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