Lo que Dios Odia P7: La Calumnia

Por una calumnia, puedes ir a la cárcel o al cementerio. Una calumnia puede arruinar muchas vidas. Una calumnia puso en la cárcel por 8 años a mi papá. Ahora él se regocija porque ese momento difícil fue usado por el Señor para traerlo a la salvación, pero eso no quita todo el dolor que una simple acusación falsa puede causar en las vidas de muchos. Calumniar es acusar falsamente a nuestro prójimo, decir que una persona hizo algo que en realidad no hizo. Y Dios odia este acto.

La calumnia está dentro de las siete cosas que el Señor odia (Pr. 6:16-19); está en la primera frase del versículo 19: «el testigo falso que respira calumnias.» Y esa no es la única referencia en que la Biblia aborda el pecado de la calumnia claramente:

  • El que habla verdad declara justicia, pero el testigo mentiroso hace engaño. (Pr. 12:17)
  • El testigo falso no quedará impune, y el que respira mentiras no escapará. (Pr. 19:5)
  • Mazo, espada y flecha dentada es el hombre que da falso testimonio contra su prójimo. (Pr. 25:18)
  • No darás falso testimonio contra tu prójimo. (Éx. 20:16)
  • No suscitarás rumores falsos ni te pondrás de acuerdo con el impío para ser testigo perverso. (Éx. 23:1)
  • No me entregues a la voluntad de mis adversarios, porque contra mí se han levantado testigos falsos que respiran violencia. (Sal. 27:12)

La variedad de referencias al falso testimonio hace notar la seriedad de este pecado ante los ojos de Dios. A diferencia de la mentira en general, una calumnia está orientada a dañar la reputación de una persona que no ha cometido aquello de lo que le acusamos. Los casos más extremos llevan a la persona a ser condenada por algo que no hizo.

Pero la calumnia puede trascender a niveles más íntimos y parecer inofensiva. Por ejemplo, es lamentable que muchas personas se dediquen a acusar falsamente a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, hermanos de la iglesia. Es lamentable que a veces, en el contexto de conversaciones privadas, salgan a relucir nombres de personas que no se pueden defender, y decimos tal barbaridad de cosas que pareciera que no somos cristianos.

El Señor afirma que la vida humana es sagrada porque el hombre porta la imagen del Creador. Atacar la imagen de una persona inocente es equivalente a atacar la imagen del Creador en la persona. Dios odia el pecado de la calumnia porque proviene de un corazón perverso que busca dañar la vida de una persona, llevarla a la cárcel o a la muerte.

Si la calumnia es una de las características que marcan tu vida, arrepiéntete y cree en el evangelio. Solo a los pies de la cruz de Aquel Inocente que fue acusado y castigado por tus pecados puedes encontrar perdón y liberación de la calumnia.

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