Juan Calvino: ¿Te Quieres Morir?

Hoy encontré una cita que subrayé hace unos meses mientras leía el Comentario del Dr. Juan Calvino al libro del profeta Jonás. Son unas palabras muy interesantes sobre el asunto de si un creyente debería o no desear morirse en algún momento. Y creo que puede darnos al menos cierto terreno para pensar cristianamente sobre este deseo que quizá más de alguna vez hayamos experimentado nosotros o algún ser querido. En realidad, el desear la muerte es más común de lo que quizá podríamos pensar, y por eso creo en la utilidad de las palabras del Dr. Calvino.

Solo para ponernos en contexto, luego de que los habitantes de Nínive se arrepintieron y el Señor los perdonó, el profeta Jonás se enojó tanto y llegó al punto de desear la muerte:

Pero esto desagradó grandemente a Jonás y lo enojó. Y oró al SEÑOR diciendo: —Oh SEÑOR, ¿no es esto lo que decía yo estando aún en mi tierra? ¡Por eso me adelanté a huir a Tarsis! Porque sabía que tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira, grande en misericordia y que desistes de hacer el mal. Ahora, oh SEÑOR, por favor, quítame la vida porque mejor me es la muerte que la vida.

Jonás 4:1-3 RVA-2015

Piénsalo detenidamente. El profeta del Señor está enojado porque el Señor perdonó a aquellos a los que había sido enviado. Definitivamente, Jonás no es un predicador convencional. Sin embargo, el Señor no está de acuerdo con el enojo de Jonás y por lo que resta del capítulo cuatro se encarga de enseñarle compasión a Jonás. Ahora bien, el punto de nuestra entrada es conocer lo que el Dr. Calvino comenta sobre el enojo de Jonás y su deseo de morir:

Ahora bien, si alguien formula la pregunta de si es lícito o no desear la muerte, la respuesta puede ser ésta, brevemente: que la muerte no ha de desearse por causa de estar cansado de la vida. Por cansancio de la vida entiendo aquel estado mental en que la pobreza, la necesidad, la desgracia u otras cosas similares nos hagan pensar que la vida es aborrecible. Pero si alguno, por la fatiga de sus pecados y de abominar de ellos, lamenta su demora en la tierra, y puede adoptar el lenguaje de Pablo, “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Rom. 7:24) – el tal guarda un deseo santo y piadoso, con tal que le añada la sumisión, a la cual he aludido, de modo que este sentimiento no prorrumpa en oposición a la voluntad de Dios; pero que quien tenga ese deseo esté dispuesto a que la mano de Dios lo haga esperar todo el tiempo que a Él le plazca. Además, cuando alguien desea morir por temor al futuro, o a pasar por algún mal, está luchando contra Dios; ese fue el fallo de Jonás, pues dice que la muerte le era mejor que la vida, -¿y por qué?, porque el Señor había perdonado a los ninivitas. A Jonás lo cegó un loco impulso que lo arrastró a desear la muerte. Aprendamos a amar esta vida y estar preparados para entregarla cuando el Señor quiera; y también a desear la muerte, pero de tal modo que vivamos para el Señor y procedamos en la carrera que tenemos por delante hasta que Él mismo nos lleve a la meta. [1]

Básicamente, el Dr. Calvino dice que no deberías desear morirte si las cosas no han salido como esperabas o como suponías que Dios tenía que hacerlas. Debes aprender a amar esta vida y esperar la voluntad de Dios respecto a cuándo terminará. Mientras ese momento no llega, será genuino a veces querer estar fuera de este cuerpo, pero sólo si es a causa del pecado que te aqueja, porque eso, dice Calvino, sería un deseo santo. Sin embargo, aunque es un deseo santo, debes estar «dispuesto a que la mano de Dios [te] haga esperar todo el tiempo que a Él le plazca».

[1] Calvino, J. (2007). Comentario sobre Jonás. (N. del Valle, Trad.) (pp. 150–151). San José, Costa Rica: CLIR; Sola Scriptura.