Salvos de la Ira de Dios

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Romanos 5:9-10

Un día el Señor derramará su castigo sobre el mundo pecador. Este castigo es justo por cuanto los pecadores han ofendido la santidad de Dios. Y esta ofensa no tiene excepción. Todos la hemos cometido.

No sabemos cuándo será ese día, ni tampoco debemos especular. Lo que sí podemos afirmar con toda certeza es que tal día de la ira sucederá porque Aquel que no puede mentir lo ha prometido en su Palabra.

La gran noticia que produce descanso a nosotros los justificados es que seremos salvos de la ira de Dios. Qué dicha es saber que no sufriremos los embates tan devastadores de la ira de Dios sobre el mundo.

Sin embargo, debemos cuidarnos de pensar que este hecho es por algo que el Señor vea en nosotros que le haga no querer castigarnos. Lo único que hace posible que seamos salvos de la ira es que ya no somos enemigos de Dios. Hemos sido “reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo”.

Jesucristo y su sacrificio perfecto son la única esperanza de reconciliación que tenemos. Debemos dejarnos caer confiadamente sobre él para descansar en que él es nuestra única esperanza.

Mientras el mundo espera juicio, y aunque nosotros fuimos una vez parte del mundo condenado, Dios quiso darnos la reconciliación por su sola gracia, y ahora podemos ser salvos por su vida.

Esto es un buen recordatorio que puede y debe producir gozo en nosotros y un deseo genuino por contarles a otros cómo pueden ser salvos de la ira de Dios.