Querido Joven Reformado: Huye de los Grupos «Reformados»

Ni siquiera recuerdo la última vez que estuve en un «grupo de teología reformada» en Facebook, pero sí recuerdo por qué me alejé de ellos. Hoy quiero contarte parte de lo que creo respecto a ello, e invitarte a considerar hacer lo mismo.

Primero, debo decir que creo firmemente que el Señor ha estado trabajando siempre en Latinoamérica. Algunos tienden a pensar que Dios no trabajó en esta parte del continente antes de la explosión de la teología reformada por medio del internet y las redes sociales. Pero nada más alejado de la realidad. Allí donde se proclama que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, Dios está trabajando sin duda alguna como mejor puede: trayendo salvación por medio del evangelio.

Segundo, quiero aceptar con mucho gozo que el Señor ha usado el internet y las redes sociales, para traer al pueblo latinoamericano a un conocimiento más profundo de la fe cristiana, por medio de la teología que se desprende de la Reforma Protestante del siglo XVI. Los espacios de enseñanza, aprendizaje, convivencia y discusión virtuales son muy comunes. Y sin duda, algunos de ellos pudieran ser beneficiosos para el pueblo cristiano en Latinoamérica. Esto es algo de lo que estoy muy agradecido, así que claramente, mi problema no es con la teología reformada.

Tercero, sin embargo, también noto que hay una tendencia, especialmente entre los jóvenes que por una razón u otra se topan con las doctrinas reformadas en internet. Esta tendencia es muy negativa para la vida espiritual y para el avance de la teología que buscamos promover.

Resulta que en redes sociales como Facebook principalmente, hay un sin fin de grupos que se dedican a compartir frases, videos, música, y toda clase de cosas que tienen que ver con las doctrinas reformadas. Lastimosamente, esos mismos grupos que en algún momento fueron creados con el propósito de bendecir a otros, se convierten en grupos de debates interminables, y a veces hasta innecesarios.

He estado allí, así que puedo hablar con propiedad. He visto cómo se ridiculiza a hermanos de la tradición pentecostal, cómo se ofende a hermanos dentro de la misma tradición reformada que no concuerdan en aspectos como el bautismo, el regreso de Cristo, y muchos otros temas. Y en estos debates, querido joven reformado, no deberías participar. Procura huir de ellos como de la peste. Si has pasado cerca del cuerpo muerto de un animal, seguramente has corrido para no estar cerca de él. Así te invito a correr y huir de estos grupos.

Considera huir de ellos porque, contrario a crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo, crecerás en orgullo y comezón por el debate sin fin que para nada aprovecha. En lugar de aprovechar los libros que tienes, amontonarás libros que jamás leerás, y muchos de ellos piratas, algo de lo que podríamos hablar en otro artículo.

Más que aprender a amar a tu hermano que difiere en cosas que no son cuestión de salvación o perdición, aprenderás a ofender y ridiculizar a aquellos que no estén de acuerdo contigo y con los tuyos. En otras palabras, en lugar de reformarte conforme a la verdad bíblica, te volverás un reformado de etiqueta. Proclamarás las doctrinas de la gracia, mientras tu corazón no se humilla ante la gracia que te ha sido dispensada en Cristo.

Si quieres crecer espiritualmente, aprovecha la soledad de la oración y el estudio de la doctrina reformada, y permite que la misma gracia de la que lees en los libros se vuelva real en tu vida en el contexto de una iglesia local.

¡Dios te bendiga!


Nota. Por supuesto, este artículo no escapa la subjetividad. Sé que la experiencia que tengas con estos grupos pudiera ser muy diferente a la mía. Sin embargo, sé que todos tenemos un corazón engañoso y perverso, y creo que eso refuerza la tentación de tender hacia el debate, la ridiculización, y el enfrentamiento con otros hermanos.

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