Tenemos Esperanza y Amor

«y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.» (Romanos 5:4-5)

Uno de los consejos que siempre recibimos de otros creyentes cuando sufrimos y enfrentamos la adversidad es que debemos ser pacientes.

Sin embargo, nuestras mentes podrían llevarnos a creer que el punto es simplemente que seamos pacientes, que aprendamos a esperar. Después de todo, Pablo acaba de expresar que la tribulación produce paciencia. Pero créeme que hay mucho más que eso.

Al ser pacientes, seremos personas con un carácter más entero, un carácter cristiano que puede glorificar a Dios en todo momento. Cuando el texto dice que la paciencia produce «prueba», debiéramos leerlo más acertadamente como «carácter probado» o «entereza de carácter». Pensémoslo de esta manera: Cuando sufrimos, podemos ser pacientes, y al ser pacientes, nuestro carácter crece más a la imagen de Cristo.

Ahora bien, eso no es todo. Cristo no simplemente quiere personas con carácter probado, sino que quiere personas que tengan esperanza en él. No podemos confiar ni esperar en nuestra entereza de carácter; no hay un cristiano demasiado experimentado que pueda jactarse de su madurez espiritual. Lo único que el carácter probado debe causar en nosotros es esperanza, al ver que Dios está trabajando en nosotros.

Por eso, Pablo enseña que esta obra de perfeccionamiento, que muchas veces el Señor ejerce por medio del dolor, debe llevarnos a comprender que nuestra esperanza es segura. Tenemos una esperanza que no nos va a defraudar, porque no estamos esperando en nuestras fuerzas, sino en aquel que está sentado a la diestra del Padre: Nuestro Señor Jesucristo.

Ahora podemos preguntar: ¿Cómo sé que tengo esta clase de esperanza? Y Pablo nos dice que la prueba es que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Si amas a Dios, si has recibido su amor en Cristo, y amas a tus hermanos de manera sacrificial, descansa en la esperanza eterna de la gloria de Dios. Vive llenos de gozo al ver la obra de Dios en tu vida.

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