Emprendedores: Aprendan de la Hormiga

Por la gracia de Dios, trabajo desde casa desde finales de 2018. Durante estos años he aprendido que la libertad de trabajar en cualquier momento desde casa es un recurso que debe usarse de manera muy responsable.

Si no se emplea de manera sabia, puede resultar en muchas cosas negativas como tener que cumplir tiempos de trabajo demasiado largos cuando se acerca el final del mes. Me ha pasado.

En casos más negativos, significa perder dinero que bien hubiéramos ganado si hubiéramos sido diligentes. También me ha pasado.

En casos aún peores, no ser diligente puede significar ser totalmente descalificado y despedido de tu trabajo. Ojalá yo aprenda de la hormiga y no me pase.

Menciono esto porque es la única manera en que puedo comparar mi experiencia con la de aquellos que emprenden algún negocio, un canal de YouTube, una tienda en línea, o cualquier cosa que requiera que ellos actúen responsablemente sin tener un jefe sobre sí mismos.

Emprendiendo como la hormiga

Hace unos días publiqué sobre 3 razones por las que no deberías anhelar ser tu propio jefe. Sin embargo, sé que hay personas cuyo deseo de emprender es natural y no está definido por el pensamiento negativo que expuse en aquella ocasión.

Y para estas personas, la Biblia también tiene algo importantísimo que decir. Nos enseña, por el ejemplo de la Hormiga, cómo deberíamos actuar en caso de que no tengamos un jefe sobre nosotros a quien rendir cuentas.

Más específicamente, nos enseña un principio fundamental que debe impregnar nuestra ética de trabajo: No tener un jefe no es una excusa para la pereza.

El proverbista manda al perezoso a ir y observar a la hormiga:

Ve, mira la hormiga, perezoso,
Observa sus caminos, y sé sabio.
La cual sin tener jefe,
Ni oficial ni señor,
Prepara en el verano su alimento
Y recoge en la cosecha su sustento.

Proverbios 6:6-8

La hormiga no tiene un jefe que le esté pidiendo cuentas. La hormiga no es dependiente del control de nadie más. Podríamos decir que la hormiga es su propio jefe, el sueño de muchísimas personas sin duda. Si embargo, la libertad de la que goza la hormiga no opaca la responsabilidad con la que ella se esfuerza.

Aprovechando el tiempo

La hormiga sabe que vendrá un tiempo en que el esfuerzo de ahora rendirá su oportuno fruto. Ahora es el verano, tiempo de trabajar diligentemente. Y aunque podría dedicarse a descansar un poco más, la hormiga aprovecha el momento de trabajar haciendo aquello que debe hacer.

Qué lección para aquellos que procrastinamos constantemente, que preferimos descansar cuando es tiempo de trabajar, y que quisiéramos recuperar el tiempo perdido cuando debería ser momento de que descansemos.

Como expresaban los abuelos: “El tiempo perdido, hasta los santos lo lloran”.

La hormiga definitivamente nunca ha llorado por el tiempo perdido.

Que Dios nos ayude a no seguir amando el sueño y aprovechar la oportunidad, el vigor, las fuerzas, el día, los recursos, el tiempo. No en balde el apóstol Pablo exhortó a los efesios a aprovechar bien el tiempo (Ef. 5:16).

Aquellos que emprenden, trabajen mucho hoy, y en el tiempo del invierno recogerán el fruto de su trabajo diligente. Adelante. 🙂