Cómo se Bautizaban los Primeros Cristianos

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La cuestión sobre la forma del bautismo genera cierto debate entre cristianos debido a las opiniones divididas que hay sobre el asunto. Algunos hermanos dicen que el bautismo debe ser solo en un río de aguas «vivas», otros dicen que no hay problema, que puede ser en una piscina. Algunos incluso tienen una piscina bautismal. Además del tipo de aguas que los cristianos deberían usar para bautizarse, está la cuestión de la forma del bautismo. Algunos dicen que debe obligatoriamente ser por inmersión (sumergir el cuerpo entero del bautizado), otros dicen que debería ser por aspersión (verter agua sobre la cabeza del bautizado).

Estas opiniones se defienden con tal firmeza que a veces dificultan la discusión para llegar al consenso. Algunos afirman, sobre la base de las Escrituras y su entendimiento de la misma, que el bautismo por inmersión es el único que aprobado por el Nuevo Testamento. Otros afirman lo mismo por el bautismo por aspersión, dicen que el bautismo por inmersión no es la única forma en que los creyentes deberían bautizarse. En fin, cada uno defiende su postura como la única adecuada. Por eso me ha parecido muy importante, esclarecedor, y hasta reconfortante encontrar cómo se bautizaban los primeros cristianos.

Estas son las palabras de La Didajé, un documento que circulaba ampliamente entre los primeros cristianos que básicamente resumía la enseñanza de los apóstoles sobre la fe y la vida cristiana:

En cuanto al bautismo, este es el modo de bautizar: habiendo revisado todas estas cosas, bautiza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua corriente. Si no tienes agua corriente, bautiza en otra agua. Si no puedes en agua fría, bautiza en caliente. Si, empero, no tienes ni la una ni la otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo otros que puedan hacerlo. Manda ayunar al que se bautiza uno o dos días antes.[1]

Si La Didajé es una fuente confiable, y creo que lo es, esta nos enseña sobre la flexibilidad de los primeros cristianos sobre el asunto del bautismo. Creo que sí estamos llamados a esforzarnos tanto como podamos para descubrir la manera correcta de hacer las cosas según las Escrituras, pero también en el proceso de aprendizaje necesitamos una considerable cantidad de humildad para aceptar que puede haber aspectos en los que nuestra opinión no es tan sólida como pensaríamos. Este mismo artículo no intenta ser exhaustivo ni autoritario sobre el asunto; sería ridículo, considerando que este es un asunto bíblico e histórico que se puede tratar en volúmenes gigantes. Con todo, la enseñanza que me ha dejado encontrar esta cita es clara. Y me quedo con las enseñanzas de un querido profesor que siempre nos manda a ir a las fuentes bíblicas y a las fuentes históricas para formar una opinión adecuada sobre cualquier asunto.


[1] Ritzema, E., Powell, G., Terranova, J., & Saju, J. P. (Eds.). (2013). 300 citas para predicadores de la iglesia temprana. (J. Terranova & J. P. Saju, Trads.). Bellingham, WA: Lexham Press.

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