como saber si dios es el centro de tu vida

Cómo Saber si Dios es el Centro de tu Vida

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«Dios es primero.»

«Dios es el amor de mi vida.»

«Dios es el centro de mi vida.»

He leído (y publicado) estas y otras frases parecidas en redes sociales. Creo que es posible que casi todas las personas que asisten a iglesias cristianas piensen o digan en algún momento que Dios es el centro de sus vidas.

¿Pero es eso cierto? ¿Hay una manera de saberlo? Yo creo que sí la hay.

Cómo saber si Dios es el centro de tu vida

Para saber si Dios es el centro de tu vida, piensa en un día normal de tu vida y trata de responder estas preguntas:

  • ¿Hay tiempo para la comunión con Dios en tu diario vivir?
  • ¿Piensas en Dios mientras haces tus actividades cotidianas?
  • ¿Tomas en cuenta la Palabra de Dios para tomar decisiones en tu vida?
  • Si eres miembro de una congregación local, ¿es congregarte una prioridad en tu vida?

Decir que Dios es el centro de tu vida no es algo que debieras hacer con ligereza. Si dices que Dios es el centro de tu vida pero vives centrado en algo más que no sea Dios, estás usando el nombre de Dios en vano.

Sé que esto es duro porque en incontables ocasiones yo mismo no apruebo el examen. Yo mismo muchas veces no tomo en cuenta la Palabra de Dios para tomar algunas decisiones. Muchas veces mis ocupaciones diarias son la excusa perfecta para no orar, no leer la Biblia y no meditar en el Señor.

Por eso entiendo si al leerme te sientes frustrado, desanimado, triste, o desconsolado. Es difícil comprender que no vivimos de la única manera que deberíamos: centrados en Dios. Es devastador comprender que las palabras de Jesús aplican a nosotros a la perfección: «Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de Mí.» (Mt. 15:8)

Pero ánimo. El simple hecho de que desees vivir centrado en Dios y que reconozcas en qué fallas es un faro de esperanza. Ahora debes saber que en Dios hay suficiente gracia para que nuestro duro corazón sea transformado. Solo en su gracia podemos quitar la mirada de nosotros mismos y volvernos a él humillados.

Pídele al Señor que te perdone por no vivir centrado en él. Y pídele que te ayude a vivir para él y glorificarlo en todo momento (2 Cor. 5:9).

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