Tenemos Acceso a la Gracia de Dios

«… por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.» (Romanos 5:2)

Vivir apartados de Dios es lo peor que nos podría pasar; significaría estar alejados de la fuente de vida y gozo. Afortunadamente, el apóstol Pablo nos enseña que, por medio de Cristo, además de tener paz con Dios, tenemos libre acceso a la gracia de Dios.

«La gracia es el favor inmerecido de Dios para aquellos que claramente merecen su ira.» (L. R. Shelton Jr.)

En nosotros mismos, merecemos ira y juicio, pero si hemos abrazado a Cristo por la fe, entonces tenemos un acceso libre a nuestro Padre. Podemos disfrutar de sus bendiciones y su favor en virtud del sacrificio perfecto y la eterna redención que su Hijo compró para nosotros (He. 9:12).

El texto además nos dice que estamos firmes en esta gracia. Si dependiera de nosotros, caeríamos fácilmente. Pero sabemos que el Señor es poderoso para guardarnos sin caída (Judas 1:25). No podemos perdernos porque él nos sostiene. No son nuestros méritos o esfuerzo lo que nos preserva a salvo, sino su gracia eterna que persevera a pesar de nuestras constantes desobediencias.

Además, podemos gloriarnos en la esperanza de la gloria de Dios. En Romanos 3:23, Pablo ha dicho que estamos separados de la gloria de Dios a causa del pecado, pero aquí nos dice que debemos llenarnos de gozo porque en Cristo podemos acceder nuevamente a la gloria eterna de Dios y vivir en un gozo eterno.

¡En Cristo estamos completos!

Por Cristo tenemos acceso a todas las bendiciones espirituales inmerecidas que el Señor nos ha querido dar. Tenemos la certeza de que el Señor nunca nos dejará caer, sino que nos sostiene firmes hasta el final. Y tenemos esperanza de vivir para la gloria de Dios ahora y en la eternidad, contemplando su eterna gloria.

¡Qué dichosos somos!

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